PROCESO PARA LA MAQUETA Y MODULO(S)
PROCESO MAQUETA
En esta sección, se detalla el proceso para realizar el levantamiento de la sala utilizando cartón piedra de 3 mm. Se describen las etapas clave, desde la planificación y medición inicial hasta el corte, ensamblaje y acabado final de las piezas. El objetivo es crear una maqueta precisa que refleje fielmente el espacio proyectado, combinando técnicas de diseño y construcción para asegurar tanto la estética como la funcionalidad del modelo.
El primer paso consiste en realizar un boceto basado en las medidas requeridas para la maqueta, que debe tener una dimensión mínima de 30 cm y máxima de 40 cm en su lado más largo. Esto implica tomar las medidas reales de la sala seleccionada y escalarlas proporcionalmente para que se ajusten al tamaño de la maqueta.
Una vez realizado el boceto, se marcan las medidas en el cartón piedra usando una regla metálica para mayor precisión. Se dibujan las líneas de corte con lápiz o de forma ligera, asegurándose de que todas las dimensiones estén correctas según el escalado. Se verifica que las medidas encajen antes de proceder al corte.
Una vez que las medidas estuvieron marcadas en el cartón piedra, se procedió al corte de las piezas. Con un cúter de precisión se recortaron las formas y dimensiones necesarias siguiendo las líneas previamente dibujadas en el cartón. Se utilizó una base de corte para proteger la herramienta y la superficie de trabajo, y se realizaron cortes lentos y controlados para asegurar bordes limpios y precisos. Si bien algunas piezas requerían cortes complejos o de gran tamaño, se hicieron pasadas múltiples para garantizar que todas las proporciones y detalles se mantuvieran exactos.
Para darle más realismo a la maqueta, se cortaron las ventanas y puertas en las piezas correspondientes. Este paso no solo aportó mayor detalle visual, sino que también permitió simular mejor los elementos arquitectónicos de la sala. Al recortar estas aberturas, se mejoró la percepción tridimensional del espacio y se garantizó que la maqueta tuviera una representación más precisa de la estructura real. La acción de cortar las ventanas y puertas también permitió que las proporciones del diseño se ajustaran mejor, contribuyendo a un acabado más detallado y fiel a la escala establecida.
Una vez que se completaron los cortes, se lijaron las piezas para suavizar los bordes y eliminar cualquier irregularidad. Esto permitió que las superficies fueran más limpias y listas para el ensamblaje. Posteriormente, se procedió a volver a medir las piezas para asegurarse de que todas las dimensiones fueran correctas y que encajaran correctamente en el diseño original. Este paso garantizó que las piezas se ajustaran con precisión durante el proceso de ensamblaje y que el diseño final fuera coherente con las medidas previstas.
Para finalizar, se ensamblaron las piezas utilizando pegamento UHU, un adhesivo medianamente barato y eficaz para materiales como el cartón piedra. Este pegamento garantizó una buena fijación de las piezas, asegurando que permanecieran firmes y alineadas. Una vez completado el ensamblaje, se procedió a dar una última lijadura para suavizar los bordes y eliminar cualquier irregularidad, logrando un acabado limpio y uniforme. Esta última lijadura permitió que la maqueta tuviera un acabado profesional, listo para su presentación.
PROCESO DEL MODULO
Luego de realizar la maqueta, se procedió a construir el módulo, que es una unidad básica diseñada para ser replicada y dispuesta dentro del espacio. Este módulo tiene como objetivo crear una intervención volumétrica que modifique la percepción del lugar, permitiendo diversas configuraciones que transforman el ambiente de manera dinámica y coherente con el concepto del proyecto.
Se comenzó moldeando la porcelana fría, un material fácil de trabajar que permite dar forma a diferentes figuras con gran detalle. Una vez modeladas las piezas, se procedió a teñirlas con acrílico verde, lo que les dio un acabado más realista y acorde con el diseño deseado. Este proceso no solo aportó color, sino que también ayudó a simular una textura más cercana a la piel de la serpiente, dándole al módulo un acabado más visualmente atractivo y coherente con el concepto del proyecto.
Luego de teñir la porcelana fría con acrílico verde, se le dio la forma pensada según el diseño original. Esto implicó modelar y ajustar cada pieza para que se ajustara a las proporciones y el movimiento deseado. La forma final buscó transmitir fluidez y dinamismo, características clave de la serpiente, mientras que el material proporcionaba la flexibilidad necesaria para conseguir una estructura orgánica y curvada. Este paso fue crucial para lograr el aspecto y la sensación que se pretendía para el módulo, permitiendo que se integrara adecuadamente en el espacio expositivo.
Luego de darle la forma deseada a las piezas de porcelana fría, se le agregó la textura para simular la piel de la serpiente. Esto se logró aplicando técnicas de modelado y utilizando herramientas que permitieron crear un relieve detallado y uniforme. Después de aplicar la textura, se dejó secando por una noche para asegurar que la porcelana fría adquiriera la rigidez necesaria y fijara bien la forma antes de continuar con los siguientes pasos de la intervención. Este tiempo de secado permitió que el material se endureciera completamente, garantizando que la textura y la forma se mantuvieran estables.
Se integró el módulo a la maqueta, completando su diseño tridimensional con la incorporación de la puerta, que aporta mayor detalle y realismo a la estructura. Además, se añadió el techo, diseñado de forma removible para facilitar el acceso al interior y permitir una mejor visualización del espacio interno y del módulo integrado. Este cierre contribuyó a verificar la interacción final de todos los elementos en la maqueta, asegurando coherencia y funcionalidad en el diseño.
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